La misión principal de los conectores hidráulicos es garantizar una transmisión de fluido (normalmente aceite hidráulico) sin-fugas. En condiciones de alta-presión (los sistemas hidráulicos modernos pueden funcionar a presiones de 35 MPa o más), incluso la más mínima fuga puede provocar pérdida de energía, contaminación ambiental e incluso incidentes de seguridad. Por tanto, el diseño de sellado del conector es crucial. Generalmente se emplea una estructura compuesta de "sello metálico-", donde la precarga de la rosca comprime el anillo de sellado mientras aprovecha la rigidez de la carcasa metálica para resistir la deformación bajo alta presión.
La resistencia a la presión es un indicador clave de la calidad del conector. Los conectores hidráulicos de alta-calidad deben someterse a rigurosas pruebas de presión, incluidas pruebas de retención de presión estática (para verificar el sellado bajo -alta presión a largo plazo) y pruebas de pulso (para simular fluctuaciones de presión durante el inicio y apagado del sistema). La resistencia a la fatiga también es crucial: las frecuentes fluctuaciones de presión pueden provocar microfisuras en la carcasa metálica. Los procesos de fabricación de alta-precisión (como el torneado CNC y el forjado de precisión) y las técnicas de tratamiento térmico (como el enfriamiento y el revenido para mejorar la dureza) pueden extender eficazmente la vida útil del conector.
Además de la estanqueidad y la resistencia a la presión, los conectores hidráulicos también deben adaptarse a diversas condiciones de funcionamiento. Por ejemplo, en escenarios de alta-temperatura (como en la industria metalúrgica), el material de sellado debe ser caucho fluorado resistente a altas-temperaturas; en medios corrosivos (como sistemas hidráulicos marinos), la carcasa debe estar hecha de acero inoxidable o revestida-la superficie; En industrias especiales como la alimentaria y la medicinal, se requiere que el material de unión cumpla con los estándares de higiene (como el acero inoxidable 316L).

